UTOPÍAS: bienestar del barrio en Ciudad de México
- Simon Ticehurst
- hace 2 días
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Por Simon Ticehurst. Alternativas Económicas de México y Wellbeing Economy Alliance.

En el imaginario colectivo, la palabra utopía suele referirse a algo imaginario e inalcanzable, un sueño bonito, pero imposible. La Utopía descrita por Tomás Moro, en 1516, era una isla imaginaria con un sistema político, social y legal perfecto.
Sin embargo, en Iztapalapa, históricamente considerada la periferia pobre de la Ciudad de México, la utopía ha tomado forma de manera concreta a través de espacios públicos de calidad y gratuitos, diseñados para quienes históricamente han tenido menos acceso: niñas, niños y jóvenes, mujeres, personas mayores y personas con discapacidad. Cada centro ofrece deporte, arte, salud preventiva, formación cultural y economía solidaria en función del bienestar.
Las UTOPÍAS (Unidades de Transformación y Organización para la Inclusión y la Armonía Social) nacieron entre 2018 y 2024 con la visión de Clara Brugada, entonces alcaldesa de Iztapalapa y hoy jefa de Gobierno de Ciudad de México. Son el programa insignia de transformación urbana y bienestar en la alcaldía más poblada y con mayores niveles de pobreza de la ciudad. En una ciudad donde el acceso a servicios suele depender del ingreso económico, mientras que las UTOPÍAS operan como un contrapeso a la privatización de la vida cotidiana y del bienestar.
El cuidado como eje central
El corazón del modelo es el cuidado. La violencia, particularmente contra las mujeres, ha sido una realidad cotidiana, por ello, cada UTOPÍA cuenta con una Casa Siempre Viva, que ofrece atención legal y psicológica gratuita a mujeres y niñas que enfrentan este tipo de agresiones. Asimismo, dispone de módulos de cuidado infantil, espacios de día para personas mayores, atención médica preventiva en centros de salud primaria, acompañamiento en nutrición y salud materna, así como apoyo a la comunidad LGBTQ+. Este enfoque integral se refleja en que el 70% de las personas usuarias son mujeres.
El cuidado no se limita a las personas. Los espacios incorporan educación ambiental, huertos urbanos, parcelas agroecológicas y producción cooperativa. En UTOPÍA Libertad, por ejemplo, un centro de tortillas vende maíz producido por más de 60 agricultores locales organizados en la cooperativa Red Centli. La milpa —el cultivo conjunto de maíz, frijol y calabaza—, las “tres hermanas”, como se les conoce, simbolizan el modelo de cultivo indígena agroecológico milenario. Huertos urbanos, plantas medicinales y parcelas demostrativas recuerdan que la relación entre economía y naturaleza puede ser regenerativa.
Cada UTOPÍA funciona como un Tlatequio, palabra náhuatl que se traduce como “lugar sagrado de reunión y cooperación para el bien común”. Son espacios donde se incuban cooperativas, emprendimientos culturales y economías solidarias.
Libertad, al lado del reclusorio.
Con Eva Valencia y Rodrigo Pontón, de Coalición Tricolor, visitamos una de las UTOPÍAS más emblemáticas: Libertad, situada simbólicamente en una zona de contención de un reclusorio. Con la guía experta de Lia Membrillo, coordinadora del programa de UTOPÍAS, descubrimos que los espacios elegidos para construir estos centros no eran terrenos premium, sino áreas abandonadas, deterioradas o subutilizadas, seleccionadas como puntos de “acupuntura urbana”, para garantizar que cada barrio tuviera acceso cercano.

Antes de construir, se convocaron asambleas participativas en “pabellones de imaginación”, donde vecinas y vecinos diseñaron colectivamente los espacios. Uno de los aspectos más innovadores del programa es que no se financió con grandes recursos adicionales: el financiamiento surgió de una reorientación del gasto público; un recorte del 10% en distintas dependencias permitió concentrar recursos en una visión común y generar corresponsabilidad interinstitucional.
Nos cuenta que millones de personas han acudido a las instalaciones, con afluencia de hasta 25.000 personas por día durante los fines de semana. Sin embargo, el impacto más profundo no se mide solo en cifras. Las UTOPÍAS transformaron un modelo de gobierno compensatorio en uno proactivo y preventivo: integraron cuidado, cultura, salud, medio ambiente y economía en una estrategia intersectorial, cambiando la conversación sobre lo que significa bienestar. Hoy el modelo se proyecta a toda la Ciudad de México, con la construcción de 200 nuevos centros en los distintos municipios de la ciudad.

Más que infraestructura: un sentido de pertenencia
La sostenibilidad proviene del sentido de pertenencia. Las comunidades cuidan estos espacios porque los sienten propios: no son “programas del gobierno”, sino bienes comunes. Aunque todas las UTOPÍAS comparten una estructura común, cada una refleja las necesidades específicas de su comunidad.
En un contexto global donde la crisis climática, la desigualdad y el deterioro democrático parecen profundizarse, las UTOPÍAS muestran algo esencial: la transformación económica puede comenzar y realizarse en lo local, desde abajo.


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